Lo difícil de esperar

 

Esperar: Algo que cuesta tanto a niños como adultos, jóvenes como ancianos. Solamente quienes tienen ese gran don de la “paciencia” son afortunados y llevan muchas gratas experiencias por haber cultivado esa virtud.  El que sabe esperar tiene sus premios…

 

Ya con solo escuchar la palabra “paciencia” se nos sube la presión.

Situaciones cotidianas: en la fila que avanza muy lenta, Internet que anda lento, cuando una persona es indecisa, si leemos un libro y vemos por encima algunas páginas o primero queremos saber el final, cuando esperamos la nota de un exámen, si hay mucho tráfico, o alguien hace algo mal, entre tantas otras…qué impacientes somos verdad?

Paciencia: virtud, don o capacidad de aplazar nuestros anhelos inmediatos. Saber esperar. Aunque no todos tengamos esta virtud, podemos desarrollarla.

Conozcamos primeramente los rasgos de personas “impacientes”: Malhumorada, frustrada, intolerante, estresada. Ahora, recuerda que las células actuaron y trabajaron 9 meses para formar cada parte de nuestro cuerpo, pacientemente cumplieron su función, sin saltear ningún detalle.

No todo tiene que ser ahora para satisfacer nuestras necesidades o deseos. Es con paciencia que aprendemos y logramos sueños. No tomamos un libro y aprendemos a leer. No conocemos el abecedario y comenzamos a escribir, no se construye una casa en un día, No estudiamos y nos graduamos de inmediato…

Esperar: Otro ejemplo? El Bambú japonés…

Siembra una semilla de bambú. Seguramente estarás ansioso esperando su germinación, su crecimiento, seguramente le darás un tiempo, y continuarás esperando. A medida que los meses y años pasen, Tú, “persona impaciente” te desalentarás, te darás por vencido, y creerás que no lo has logrado, o que la semilla no era buena.

Aprende del “gran ejemplo del bambú”: Su semilla es sembrada, cuidada, regada, sin resultados a la vista. Hasta que un día, luego de “7 años” sale a la luz…

Increíblemente tarda 7 años y 6 semanas en desarrollarse. Aunque aparentaba inactividad, estaba fabricando un complejo sistema de raíces que le permitieran en el futuro sostenerse.

Sabes por qué? Durante 7 años su crecimiento se dirigió hacia abajo. Expandiendo sus raíces hasta lo más profundo. Luego el crecimiento hacia el exterior es muy rápido y llega a 32 metros por mes!

Es el árbol con mayor crecimiento y, una vez que comienza a crecer, lo hace velozmente. Aunque lo cortes varias veces seguirá su crecimiento apresurado.

Ya nunca más se dejará vencer, sabe empezar de cero, no lo puedes detener. A diferencia del roble o pino que en pocos meses ya se observa su tallo fuera de la tierra, sin preocuparse demasiado por sus raíces ni su interior, o que si lo cortan ya no vuelve a crecer….

Si eres como el Bambú, tu crecimiento será primeramente hacia a dentro y no te preocuparás en el avance rápido, ansioso y débil. La paciencia trabaja en tus raíces, es decir en tu ser, en tu corazón.

Nuestro crecimiento es similar al bambú interiormente. La paciencia nos permite desarrollarnos poco a poco para lograr un sistema de fortalecimiento para el futuro, al igual que este árbol, nuestros fuertes  cimientos  nos sostendrán en la vida, sobre todo en tiempos de tormentas y vientos que traten de arrasarnos.

De la misma manera que la semilla del bambú, nuestros esfuerzos constantes también a veces nos parecen en vano…. No vemos resultados y nos dejamos vencer por la impaciencia. Queremos soluciones rápidas, cambios instantáneos, triunfos apresurados, sin ver que el éxito va paso tras paso, sin carreras, sin trotes, sin prisa…

Persistimos en el apuro, “los tiempos no se ajustan a nuestras expectativas personales”. Así como el roble que solo crece hacia afuera y no se interesa tanto por sus raíces. Así somos muchas veces, esta actitud de intolerancia, de querer controlarlo todo, nos provoca un estado ansiosamente infeliz que  nos trae frustración.

No te desanimes, si haz luchado y aún no consigues ser paciente. Se puede aprender! No todos nacemos con ese don. La vida nos enseña tantas cosas, y la paciencia es una de ellas.

Somos seres imperfectos, con la posibilidad de ser mejores, hacer correcciones o moldear nuestro carácter, temperamento o pensamientos equivocados.

Cuando digas: “hasta cuando” “No puedo esperar más”, “no veo la hora que llegue el momento”…. Piensa: ¿Quieres soluciones mágicas?

¿Y no es acaso, la “paciencia una virtud mágica”?que en determinados momentos nos premia de maneras inesperadas, o con soluciones mejores de las que pretendíamos? Saber esperar tiene sus premios!

La impaciencia no nos enseña a valorar todo aquello que se consigue con esfuerzos y sudor, con persistencias y confianza… La velocidad es enemiga de la paciencia, por lo tanto nada bueno nos puede traer, y si lo conseguimos no serán más que placeres momentáneos. Contrariamente a la paciencia donde los logros son permanentes y acompañados con sentimientos de alegría y satisfacción.

Tu fortaleza será aún mayor….

La paciencia implica esmero, esperanza. Esperar no es resignación, es…persistir, ejercer fe, afrontar desafíos, dejar en pausa nuestros deseos, nuestras exigencias a la vida. Es, construir lentamente, en nuestro interior fuertes cimientos que permitirán mantenernos en pie ante toda batalla que se presente.

Sé como el Bambú japonés, su vida reside en su raíz! Ten presente en qué reside tu vida!

Tú eliges: Ser como el roble que solo sale al exterior pero no soportará tormentas ni huracanes o como el bambú que sabe prepararse para triunfar. Sabe renacer de sus cenizas, “se prepara para soportarlo todo”. Posee la sabiduría de prepararse apropiadamente para el éxito.

Que la paciencia sea, tu rasgo distintivo.

Sé como el Bambú!

 

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4 comentarios en “Lo difícil de esperar

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