Así como el oro…

como el oro

Refinados

 

Refinados como el oro, así somos, cuando soportamos pacientemente, el fuego purificador. Las tribulaciones son el proceso por el cual, finalmente lograremos brillar.

 

Refinados: Cuando el oro se funde, cae al fondo y las impurezas se mantienen en la superficie.
De ésta manera pueden ser quitadas y el oro puede ser refinado, limpio, puro.

Comparaba este ejemplo con nosotros, ya que, para que el oro sea refinado debe pasar por procesos.  Procedimientos que permitan  quitar las impurezas que le impiden ser mucho más valioso.

Pero son varios los procesos por los que éste mineral debe pasar hasta llegar a ser “puro” y valer tanto.

¿Hemos pensado alguna vez que cada uno de nosotros también venimos a este mundo con piezas muy valiosas? nuestra alma es preciosa.

Pero de la misma manera que el oro, tenemos impurezas y es esta vida la oportunidad de refinarnos.

Pero ¿cómo lo hacemos?
Debemos también pasar por distintos procesos. En nuestro caso, las aflicciones, el dolor, las pruebas que debemos enfrentar en la vida, son procesos que nos van limpiando el alma. Nos van refinando.

Refinados o pulidos

Vamos quitando así nuestras propias impurezas. Crecemos, nos hacemos fuertes, prudentes, pacientes. Valoramos más muchas de las cosas que no teníamos en cuenta.
Nuestro entendimiento crece, nuestra sabiduría es más amplia, nuestro valor, nuestras energías, son más poderosas.

El sufrir hace que cada vez estemos más preparados ante la vida, ante  diversas situaciones. Adquirimos así, cada vez más inteligencia, paciencia y sabiduría.
Aprendemos a amar otros con sus errores. Aceptar que todos valemos y merecemos oportunidades de mejorar.

Pero no significa que la vida sea solo sufrir. Estamos rodeados de maravillas creadas en este mundo para nuestro gozo.

Disfrutar de esas bendiciones, que no siempre vemos con claridad, pero que están, es el secreto de un bienestar interno.

Sin embargo,  nuestra tendencia, generalmente es, enfocarnos en las cosas malas que suceden.

pulirnos

Nos refinamos, nos fortalecemos

Lo correcto sería enfocar nuestra visión en lo bueno de la vida. Seguir por el sendero, con el corazón agradecido.

Poder de esta manera estar listos para enfrentar las pruebas, tribulaciones, o socorrer a otros a que puedan hacerlo.

Solo es un momento, una etapa. La vida sigue y cada tormenta se irá despejando, dejándonos con ese rayo de sol que ilumina el alma. Esa luz que nos vigoriza, que nos enciende el corazón.

Por lo tanto no olvides:  ” Cada tormenta, por más destructiva que te parezca en su momento, te hará brillar!”

 

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1 comentario en “Así como el oro…

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